viernes, 1 de enero de 2010

Informe 2009: Guerras y elecciones cuestionadas: temas de mayor peligro para los periodistas



Libertad de prensa : Informe 2009

2009 en cifras

76 periodistas asesinados (60 en 2008)
33 periodistas secuestrados
573 periodistas detenidos
1456 agredidos o amenazados
570 medios de comunicación censurados
157 periodistas han abandonado sus países
1 blogger muerto en la cárcel
151 bloggers y ciberdisidentes detenidos
61 agredidos
60 países se han visto afectados por la censura en Internet

Guerras y elecciones cuestionadas: temas de mayor peligro para los periodistas

Informe 2009 : http://www.rsf.org/IMG/pdf/Bilan_2009_ESP_BD.pdf

El año 2009 se recordará marcado por dos acontecimientos dramáticos: la mayor matanza de periodistas llevada a cabo en una sola jornada, la de los 30 profesionales de los medios masacrados por la milicia privada de un gobernador del sur de Filipinas ; y una oleada sin precedentes de detenciones y condenas de periodistas y bloggers en Irán, tras la contestada reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad.

Por otra parte, para escapar a la cárcel o la muerte, cerca de 160 periodistas de todos los continentes emprendieron el camino del exilio, a veces en condiciones muy peligrosas. Reporteros gráficos iraníes atravesando la frontera hacia Turquía para escapar a una detención, o reporteros radiofónicos somalíes huyendo a los países fronterizos para evitar una muerte segura ; una serie de profesionales que son otros tantos intermediarios informativos y a los que se intenta silenciar por todos los medios.

« Las guerras y las elecciones han sido las principales amenazas para los periodistas en 2009. Cada vez resulta más peligroso cubrir un conflicto, en la medida en que se convierte a los periodistas en objetivos y corren el peligro de ser asesinados, o de que les secuestren. Pero también puede resultar peligroso hacer este trabajo en período electoral, con el resultado de que se puede acabar en la cárcel o en el hospital. En países poco democráticos ha sido particularmente importante, en 2009, la violencia en los períodos anteriores o posteriores a las elecciones.

Otra constatación– que no representa ninguna sorpresa– es que cada vez son más numerosos los bloggers y sitios de Internet alcanzados por la censura y la represión. Hoy no existe prácticamente ningún país que escape a este fenómeno. Cada vez que Internet o los nuevos medios de comunicación (redes sociales, teléfonos móviles, etc.) juegan un papel preponderante en la difusión de informaciones, cambian las tornas a peor. Ahora los bloggers están tan vigilados como los periodistas de los medios tradicionales.

Finalmente, nuestra mayor preocupación con respecto al año 2009 es el éxodo masivo de periodistas procedentes de países represivos, como Irán o Sri Lanka. Las autoridades de esos países se han dado cuenta de que incitando a los periodistas a marcharse reducen considerablemente el pluralismo de las ideas y el grado de crítica. Se trata de una tendencia muy peligrosa y es absolutamente necesario denunciarla con toda la fuerza de que seamos capaces», ha declarado Jean-François Julliard, secretario general de Reporteros sin Fronteras, con motivo de hacer público este balance del año 2009.

Aumenta un 26% el número de periodistas asesinados

La práctica totalidad de los periodistas asesinados en 2009, excepción hecha del documentalista franco-español Christian Poveda, asesinado en El Salvador, eran nacionales. "Menos conocidos que los grandes reporteros por la opinión pública internacional, son sin embargo esos periodistas locales quienes, todos los años, pagan un precio mayor para garantizar nuestro derecho a estar informados de los conflictos, la corrupción o la destrucción del medio ambiente", ha dicho Jean-François Julliard, secretario general de Reporteros sin Fronteras.

El año 2009 empezó muy mal con la ofensiva militar israelí en Gaza. Además de cerrar a los medios extranjeros el acceso al territorio palestino, el gobierno israelí llevó a cabo una serie de violentos raids contra edificios que albergan a los medios de comunicación, violando así el derecho internacional humanitario. En esos ataques murieron dos reporteros. En el Caúcaso ruso, periodistas y defensores de los derechos humanos han vivido el año de todos los peligros. Natalia Estemirova en Chechenia y Malik Akhmedilov en Daguestán, testigos de la guerra sucia emprendida por Moscú y sus aliados locales, fueron eliminados con la mayor impunidad.

Los grupos islamistas radicales causaron la muerte de al menos 15 periodistas en todo el mundo. En Somalia, la milicia Al-Shabaab intensificó los asesinatos y atentados suicidas. En total mataron a nueve reporteros, cuatro de los cuales trabajan en la emisora Radio Shabelle, que intenta seguir informando a pesar del caos reinante. En Pakistán, los grupos talibanes del noroeste del país cada vez tienen más la mira puesta en los periodistas.

Finalmente sigue aumentando ligeramente el número de secuestros. La mayoría de los casos se concentraron en Afganistán, México y Somalia. Si el periodista del New York Times David Rohde y su colaborador local consiguieron escapar de manos de los talibanes, en cambio al reportero afgano Sultan Munadi le mataron en el transcurso de la operación militar destinada a salvarle.

"Tres años después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara la resolución 1738 sobre protección de los periodistas en zonas de conflicto, los gobiernos parecen seguir siendo incapaces de garantizar la seguridad de los profesionales de los medios", ha añadido Reporteros sin Fronteras.

En lo que se refiere a otras formas de violencia, las agresiones y amenazas aumentaron en un tercio (pasando de 929 casos en 2008 a 1456 en 2009). En el continente americano (501 casos) es donde los periodistas se encuentran más expuestos, sobre todo cuando denuncian el narcotráfico, la corrupción o a los potentados locales. Detrás viene Asia con 364 casos de este tipo, especialmente en Pakistán, Sri Lanka y Nepal. El número de medios de comunicación censurados aumenta peligrosamente, con cerca de 570 casos de periódicos, radios o televisiones a los que se prohibió difundir alguna información, o incluso se les forzó al cierre. Eso fue lo que le ocurrió a una revista satírica de Malasia, una docena de periódicos reformistas de Irán, y también a Radio France Internationale en la República Democrática del Congo y a la BBC World Service en Ruanda.

El número de periodistas detenidos (de 673 en 2008 a 573 en 2009) ha experimentado una ligera baja, que hay que adjudicar sobre todo a que se ha reducido la privación de libertad en Asia. En Oriente Medio es donde se produjo el mayor número de casos.

Violencia electoral

Los 30 periodistas asesinados en la Isla de Mindanao cubrían el intento de un opositor del potentado local de inscribirse como candidato para las elecciones regionales de 2010. Igualmente, al periodista tunecino Taoufik Ben Brik le encarcelaron en los días siguientes a la reelección del presidente Ben Alí, mientras sufría una brutal agresión su colega Slim Boukhdhir. En Gabón agredieron a varios periodistas, y a otros les amenazaron de muerte, en los días posteriores a la elección de Alí Bongo para presidir el país. Además cerraron temporalmente media docena de medios por haberse hecho eco de la violencia post electoral, y criticado a los miembros del nuevo gobierno. Finalmente, la controvertida elección de Mahmud Ahmadinejad en Irán ha sido el origen de una delirante oleada represiva contra los medios.

Las elecciones pluralistas, símbolo de democracia y libre expresión, pueden convertirse en auténticas pesadillas para los periodistas. En período electoral a los medios de comunicación estatales se les impide con frecuencia cubrir de forma equitativa las actividades de los candidatos, como ocurrió durante la controvertida elección afgana o en el simulacro electoral de Guinea Ecuatorial. Y mientras, los periodistas más comprometidos se exponen a sufrir las represalias del campo adverso. En las votaciones no siempre se respeta tampoco el derecho de acceso de los medios, como demostraron las elecciones provinciales en las zonas tamules de Sri Lanka.

Los problemas más serios suelen presentarse ante el anuncio de los resultados. Los partidarios de Mahmud Ahmadinejad, desbordados por un movimiento de oposición que tuvo un enorme eco en Internet y en la prensa afgana, se lanzaron a una represión ultraviolenta contra cientos de periodistas y bloggers, acusados de espías a sueldo del extranjero o agentes desestabilizadores.

En este año, la audacia que mostraron los periodistas en los períodos pre y post electoral se vio sancionada con detenciones, malos tratos y penas de cárcel, algunas enormemente graves. Esos repetidos escenarios represivos tras unas votaciones deben animar a la comunidad internacional a encontrar los medios para proteger mejor a la prensa una vez que se anuncian victorias, con frecuencia robadas o tergiversadas.

"En todo caso, esa oleada de violencia augura un mal año 2010, durante el cual está prevista la celebración de elecciones clave, entre otros en Costa de Marfil, Sri Lanka, Birmania, Irak y también en los Territorios Palestinos", ha dicho, preocupada, Reporteros sin Fronteras que regularmente lleva a cabo un trabajo de seguimiento de los medios en período electoral.

Más de cien bloggers y ciberdisidentes encarcelados

Por primera vez desde la aparición de Internet Reporteros sin Fronteras ha contabilizado no menos de 108 bloggers, ciberdisidentes e internautas encarcelados en todo el mundo, por expresar sus opiniones en la Web. Una cifra que pone de manifiesto la represión que causa estragos en el Net, en una decena de países. Definitivamente varios Estados han adoptado la política de criminalizar la expresión digital, decepcionando las esperanzas de conseguir un Internet sin censura.

Internet fue el motor de la protesta democrática en Irán, China y otros lugares. Fundamentalmente por eso, los gobiernos autoritarios son tan proclives a castigar severamente a los internautas; como a esos dos bloggers de Azerbaiyán condenados a dos años de cárcel por haberse burlado de las élites políticas en un vídeo.

Si, en 2009, China ha continuado siendo el principal censor de Internet, Irán, Túnez, Tailandia, Arabia Saudí, Vietnam y Uzbekistán también recurrieron al bloqueo recurrente de sitios y blogs, y a la vigilancia de la expresión en línea. Además, el Internet turcomano sigue totalmente sometido a control estatal. En este año también han agredido, amenazado o detenido a bloggers y ciudadanos normales que se expresaban en el Net, al tiempo que la popularidad de las redes sociales y los sitios participativos conocía un enorme éxito. El egipcio Kareem Amer sigue detenido mientras que al célebre actor birmano Zarganar le quedan todavía 34 años de cárcel por cumplir. Algunos de los mascarones de proa de la defensa de la libertad de expresión en Internet, y entre ellos los chinos Hu Jia y Liu Xiaobo o los vietnamitas Nguyen Trung y Dieu Cay, forman parte del centenar de víctimas de los policías del Net. Ahora la crisis ha entrado a formar parte de los temas que pueden provocar reacciones de censura, y muy especialmente en la Red. Así, en Corea del Sur detuvieron a un blogger equivocadamente por comentar la catastrófica situación del país. En Tailandia, media docena de net-ciudadanos fueron detenidos o intimidados por referirse a la crisis en el reino. El simple hecho de relacionar la salud del rey y la caída de la Bolsa de Bangkok les convirtió en objetivos de los autoridades. Finalmente, en Dubai se impuso la censura a los medios locales cuando tuvieron que dar cuenta del hundimiento del mercado interior.

Los países democráticos tampoco se quedan a la zaga: mientras varios Estados europeos trabajan en nuevas medidas de control de la Red, en nombre de la lucha contra la pedopornografía o las descargas ilegales, Australia ya ha anunciado que tienen intención de crear un sistema obligatorio de filtro, peligroso para la libertad de expresión. La justicia turca ha aumentado aun más el número de sitios de Internet, y entre ellos YouTube, censurados porque en ellos han aparecido críticas del que fue primer presidente de la República, Mustafá Kemal Atatürk.

"De un año para otro se ha multiplicado por dos el número de países afectados por la censura en Internet. Una tendencia muy preocupante que pone de manifiesto el refuerzo del control ejercido sobre los nuevos medios de comunicación, al tiempo que millones de net-ciudadanos se movilizan cada vez más en la Red. Para denunciar mejor esta criminalización de la expresión en el Net, Reporteros sin Fronteras organizará el próximo 12 de marzo otra movilización en contra de los Enemigos de Internet", ha asegurado Lucie Morillon, responsable de la Oficina Internet y Libertades.

Los medios en proceso

A fecha 30 de diciembre de 2009, hay al menos 167 periodistas encarcelados en todo el mundo. Habría que remontarse hasta los comienzos de los años 90 para encontrar un número tan grande de periodistas encarcelados en el mundo. A pesar de que, en varias ocasiones, el Relator Especial de Naciones Unidas para la Libertad de Expresión ha repetido que la cárcel es una pena desproporcionada en los casos de prensa, son muchos los gobiernos que mantienen esas sanciones en sus leyes, y que abusan de ellas. Las condenas dictadas para periodistas de Cuba, China, Sri Lanka o Irán son tan severas como las impuestas a autores de crímenes sangrientos, o terroristas.

Con demasiada frecuencia, la cárcel y la violencia son las únicas respuestas que ofrecen las autoridades a los profesionales de los medios. En Oriente Medio cada día se produce al menos una detención, o una agresión. En Irak, por ejemplo, en 2009 agredieron o detuvieron a más de sesenta periodistas. En los Territorios Palestinos, Hamas en Gaza y Al Fatah en Cisjordania detuvieron a más de cincuenta periodistas. Africa y Asia compiten codo con codo por el número de periodistas detenidos. En 2009 se han contabilizado más de diez casos de detenciones en Niger, Gambia y Somalia; Eritrea mantiene su rango de ser la primera cárcel de Africa para los periodistas, con 32 compañeros entre rejas. Afortunadamente en Asia disminuyó el número de detenciones, pero las fuerzas de seguridad chinas y paquistaníes siguen deteniendo a los periodistas, extranjeros o locales, cada vez que rebasan las líneas rojas que « se supone » deben respetar. En Honduras, el golpe de Estado del 28 de junio de 2009, apoyado por la prensa conservadora, dio lugar a una auténtica caza a los periodistas sospechosos de simpatías por el presidente derrocado Manuel Zelaya, y a la suspensión, e incluso el cierre, de sus redacciones. Finalmente Cuba se sigue distinguiendo este año con al menos 24 casos de arrestos y dos nuevos encarcelamiento de larga duración, elevando a 25 el número de periodistas encarcelados en la isla.

Y, cuando los poderosos no hacen que detengan a los periodistas, les acosan con denuncias en serie en los tribunales. En Argelia, el director de publicación Omar Belhouchet recibió, tan solo en este año, quince citaciones ante el juez. En Turquía o Marruecos, la prensa de oposición es el blanco de repetidas denuncias, que casi siempre acaban en condenas o cierres de medios porque los tribunales acostumbran a ponerse de parte del denunciante, y no de la prensa.

El exilio para sobrevivir

Por primera vez, Reporteros sin Fronteras incluye en su balance anual la cifra de periodistas obligados a abandonar su país, como consecuencia de haber visto amenazada su vida, o su libertad. No han sido menos de 157 los profesionales que se han visto forzados a emprender el camino del exilio, muchas veces en condiciones muy difíciles. Ha sido masivo el éxodo de periodistas y bloggers iraníes –más de medio centenar-, y el de sus colegas de Sri Lanka –no menos de 29 casos verificados en este año.

Por no hablar de Africa, con los cincuenta periodistas somalíes que huyeron del caos y la decena de reporteros eritreos obligados a marcharse del país por miedo a sufrir represalias de la peor dictadura del continente. El exilio de periodistas ha afectado igualmente a Guinea, Afganistán, Pakistán, México, Colombia y también Etiopía.

Este nuevo indicador pone de manifiesto el miedo que embarga a la profesión en determinados países. En su camino hacia el exilio, los periodistas encuentran muchas trampas y saben que tienen por delante un futuro incierto. Muchos pasarán meses, incluso años, en la esperanza de conseguir alguna forma de protección, o una hipotética reinstalación.


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